Nada puede pararme.
Aunque venga el viento de cara y de un solo soplo me tire contra el suelo. Aunque lleguen tiempos en los que tenga que caminar sobre algo tan rígido y a la vez tan frágil como el hielo. Aunque a veces resbale, clavaré bien los cimientos de mis ideas, y lo haré tan fuerte que resistirán ante cualquier temporal oportunista. Y de ellos, nacerán siempre cosas mejores. Paso a paso, poco a poco, al andar se hace camino, no importa lo lejos que quede la meta.

Y si me paro, será para respirar hondo, coger impulso, y seguir avanzando con más ganas que nunca.